Una tarde de noviembre se acerc? a la cercana playa de Figueretas, la m?s pr?xima a la ciudad y, sin desvestirse siquiera, se adentr? en el mar. Llevaba puesto el cintur?n emplomado que utilizaba para bucear por lo que, cuando dej? de hacer pie, sinti? que se hund?a sin remedio. En Ibiza nadie se sorprende por nada de modo que las pocas personas que le vieron no le concedieron ninguna importancia hasta que desapareci? bajo el agua. En ese momento los experimentados vigilantes, que ya hab?an puesto una zodiac en marcha, le rescataron en un tiempo record.