A lo largo de una vida escribiendo uno acierta y se equivoca, hace f?cil lo dif?cil y se complica en lo simple, se culpa -parafraseando a Ignacio Su?rez- por cosas que no tienen nada que ver con uno, y se va encerrando..., en mi caso con una tendencia a ser un tanto ermita?o que crece. Los a?os me han ense?ado que m?s importante que la sapiencia es la curiosidad. Esa curiosidad me llev? por los caminos que expresa este libro. Tristezas de autoayuda es un texto que no tiene ambiciones filos?ficas: no pretende cuestionar la existencia del alma ni asuntos as?; solamente es la forma en la que canalic? un desasosiego para seguir viviendo. Es hermoso ser poeta... Pero es m?s hermoso -al menos para m?- en los bares comunes que en las tertulias, en las lunas que en los aplausos.